
Mantener seguros y secos los calentadores infrarrojos en el baño
Instalar un calentador infrarrojo en el baño es como invitar a que haya problemas debido al vapor y la humedad. Si no se tiene cuidado, los elementos calefactores pueden dañarse o comenzar a filtrar corriente eléctrica. Eso no está bien. Para asegurarse de que todo esté seguro, hay que prestar atención a dos cosas: cómo maneja el carcasa la electricidad y cuán herméticos son los sellados.
Lidiando con la humedad
El problema es que el vapor de agua destruye la resistencia de la mayoría de los materiales aislantes. Para evitar que el filamento calefactor tenga contacto con el chasis metálico, utilizamos cerámicas de alúmina de alta calidad o manguitos de cuarzo reforzado.
El objetivo es sencillo: no queremos que la electricidad pase del elemento calefactor al chasis metálico. Al probar estos dispositivos, debemos asegurarnos de que la resistencia a la electricidad sea superior a 100 MΩ, incluso cuando la habitación esté muy húmeda.
Dónde suelen ocurrir los fallos
La mayoría de las veces, los fallos ocurren justo donde los cables se conectan con la lámpara. Si se utiliza una base estándar R7s o SK15 sin un revestimiento a prueba de humedad, los terminales se corroen. Luego ocurren arcos eléctricos y, finalmente, el dispositivo se daña.
Para evitar esto, utilizamos conectores con clasificación IP65 o terminales encapsulados en epoxi. Se trata de mantener todo lo húmedo fuera del dispositivo. También utilizamos juntas de silicona y tubos retráctiles para crear una barrera física contra la condensación.
Conexión a tierra y sus limitaciones
Un sellado hermético es un buen comienzo, pero no es suficiente. Cualquier calentador instalado en un techo alto debe estar conectado a tierra. Utilizamos un protector metálico conectado a tierra, así que si algo falla dentro del dispositivo, el disyuntor se activará de inmediato. Es mucho mejor que la carcasa del calentador se vuelva peligrosa.
Pero hay un pequeño problema: al añadir un revestimiento a prueba de agua y un aislamiento grueso, se pierde un poco de la capacidad de transmisión de calor. Podría haber una disminución del 2-5% en la potencia del calentador.
Es un sacrificio necesario. Una habitación ligeramente más fría es mucho mejor que un calentador que se convierte en un peligro en zonas húmedas.